miércoles, 21 de mayo de 2014

CAPACIDAD :MANEJO DE INFORMACIÓN
             INDICADOR:
Conoce aspectos importantes de la vida en la edad media, especialmente sobre las virtudes de los caballeros ,Leen la  historia de la película el Reino de los Cielos(2005)resolviendo  preguntas

¿Quiénes son los personajes?
¿Cuáles son los lugares en que se desarrolla la historia?
             ¿Cuál es el trasfondo político de la película?
            ¿Cuál es su argumento central?
            ¿Cuáles eran los ideales de los caballeros?
           ¿Cuáles son los principales valores y virtudes que debía practicar todo caballero?


EL REINO DE LOS CIELOS.
1.       SINOPSIS
Siglo XII, las Cruzadas. Godofredo de Ibelin (Liam Neeson), caballero respetado por el rey de Jerusalén y comprometido con el mantenimiento de la paz en Tierra Santa, emprende la búsqueda de su hijo ilegítimo Balian (Orlando Bloom), joven herrero francés que llora la pérdida de su mujer y su hijo. Godofredo convence a su hijo para que lo acompañe en su misión. Tras la muerte de su padre, Balian hereda sus tierras y su título de caballero en Jerusalén, ciudad en la que cristianos, musulmanes y judíos han conseguido convivir pacíficamente durante la tregua entre la Segunda y la Tercera Cruzada. Con una fidelidad inquebrantable, Balian sirve a su rey y, además, se enamora de la princesa Sibylla (Eva Green), la enigmática hermana del monarca. (FILMAFFINITY)
2.     La historia
  “Siempre había querido hacer una película sobre caballeros y la época medieval, sobre las Cruzadas en especial”, dice Scott. El motivo era natural, dado la clase de personajes que le interesan. El héroe arquetípico de Scott es el de un hombre (o una mujer) común y corriente, aunque dotado de un talento natural, que se ve inmerso en grandes acontecimientos; un personaje que ha de superar una situación difícil o una tragedia para emerger como un héroe real, alguien que toma partido y se niega a apartarse de él. (Piénsese en Máximo, el ascendido general romano convertido en rebelde de Gladiator; Deckard, el replicante con conciencia; o la teniente Ripley de Alien, el 8 pasajero).
  “Históricamente, el caballero, como el vaquero o el policía, representa a una persona que está a la frontera de su cultura en un determinado momento”, señala Scott. “Estas figuras siempre nos han brindado grandes oportunidades para poder contar historias que contengan los atributos de un héroe. Y uno de los más importantes es que el personaje lleva consigo sus propias condiciones de ecuanimidad, fidelidad y caballerosidad”.
  Fue el guionista Monahan quien sugirió a Scott una historia que estuviera centrada en el reino de Jerusalén durante los reinados de Balduino IV y Saladino, y en un joven caballero que surgiera como su defensor. “El caballero representa un ideal”, explica Monahan, “y el periodo en el que más destaca ese ideal es en el de las Cruzadas”.
  Al impetuoso grito de “¡Dios lo quiere!” el papa Urbano II urgió en 1095 a la Europa cristiana a reclamar la ciudad santa de Jerusalén, conquistada por los ejércitos musulmanes que barrieron Oriente Medio en el siglo VII. Miles de personas respondieron a la llamada, desde reyes a campesinos, y sucesivas olas de cruzados viajaron hacia el este en los siguientes doscientos años, poniendo sitio a antiquísimas ciudades, fundando reinos y poniendo la semilla de un conflicto religioso que ha perdurado durante siglos.
  Jerusalén fue reconquistada en la Primera Cruzada (hubo ocho en total) y varias generaciones de príncipes cristianos gobernaron estos territorios. Pero en el año de Nuestro Señor de 1186 —cuando empieza nuestra historia— el reino estaba plagado de desavenencias y el creciente poder de Saladino amenazaba su misma existencia, mantenida únicamente por la inyección en las guarniciones de fuerzas de refresco recién llegadas de Europa. Un vasallo del rey como Godofredo podía regresar a su tierra natal para reclutar nuevos guerreros para Tierra Santa. Godofredo, desde luego, tenía otra misión.
  La historia se centra en el joven herrero Balian, cuyo talento triunfa más allá del crudo forjado del hierro. “Balian es un inventor, un ingeniero”, explica Orlando Bloom, cuyos papeles en la trilogía de El Señor de los Anillos, en Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra y en Troya han lanzado al joven actor al estrellato mundial. “Tiene la habilidad de ver un castillo y saber cómo se puede proteger mejor, lo cual le va a resultar sumamente útil más adelante en su viaje”.
  Cuando comienza la historia, Balian se encuentra sumido en un estado de desesperación que Bloom define como una especie de “condena nihilista. Ha perdido a su mujer. Ha perdido a su hijo. Te encuentras a un hombre que en esencia vive un infierno”.
  Es en ese momento cuando aparece un caballero con su partida de hermanos. Liam Neeson interpreta a Godofredo de Ibelin, quien dejó Francia para convertirse en cruzado y cuya valentía e integridad le han reservado un lugar cerca del rey Balduino. “Cuando estos cruzados tomaron Jerusalén, se convirtieron en hombres muy poderosos”, afirma Neeson. “Se les concedieron grandes extensiones de tierra. Y crearon una especie de pequeños reinos en ellas. Godofredo es un líder y un soldado, y se le dieron tierras fuera de Jerusalén”.
  Godofredo ha vuelto a Francia para encontrar a su hijo. “Él sabe que tiene un hijo”, dice Neeson. “No conoce al chico porque Balian nació de una aventura que Godofredo debió no haber tenido con la madre de Balian. Pero ha vuelto para encontrarle y pedirle que se vaya con él a Jerusalén”.
  “No le ofrece ninguna tierra”, añade Bloom. “No le ofrece dinero. Le ofrece una familia. Le ofrece la oportunidad de ser su hijo, de trabajar con él en Tierra Santa”.
  Aunque al comienzo Balian se resiste a los propósitos de Godofredo, las circunstancias no le dejan otra alternativa que la de unirse a su padre. “Balian está perdido, básicamente”, narra Bloom. “Su único objetivo es ir para encontrar las respuestas a las grandes preguntas que le han estado rondando por la cabeza. Es un hombre joven en un viaje de crecimiento y descubrimiento espiritual, personal y político que intenta entender el misterio de la vida. Está buscando el perdón y el conocimiento. Así que alcanza a Godofredo y siguen camino”.
  Godofredo viaja con otros caballeros, algunos de los cuales son mercenarios, y con el Hospitalario, un caballero y confesor interpretado por el actor David Thewlis. “Los hospitalarios surgieron en el siglo XI”, señala Thewlis. “Eran miembros de una orden monástica que satisfacían las necesidades de los peregrinos cristianos en Tierra Santa. Aunque el Hospitalario pueda guerrear, en esencia es un pacifista”.
  Godofredo, dice Thewlis, esta preocupado. “Siente una gran amargura en su interior, y encuentra cierta redención al final de sus días al haber encontrado a Balian. Redescubre que dentro de él hay algo de amor, algo de calidez humana, viendo cómo su herencia puede pasar a manos de Balian en el futuro”.
  En una emboscada que se produce durante el viaje, Godofredo es mortalmente herido en combate. En un acto final de redención, Godofredo hace caballero a su hijo, confiándole la misión de mantener la paz en Jerusalén. “Intento convencerle de que vaya a Jerusalén, de que hay un camino a seguir por todos nosotros, cristianos y musulmanes, un modo de entenderse y vivir civilizadamente juntos”, dice Neeson. “Godofredo ha llegado a ese convencimiento tras muchos, muchos años de absurdas matanzas sin sentido”.
  El Hospitalario se convierte en el compañero y consejero de Balian a la muerte de Godofredo. “Él plantea ciertas preguntas y deja que Balian encuentre las respuestas”, dice Scott. “Usa el término ‘acción correcta’ —hacer lo que hay que hacer, a cualquier precio. Es así porque cree que “es el deseo de Dios. Y el resto es una sandez. No hay que prestarle oídos a esa gente. No tienes que arrodillarte. Se trata de hacer la acción correcta”.
  En Jerusalén, Balian va a conocer al elenco de personajes que marcan el devenir de la ciudad en esa época. Su primer encuentro significativo es con la hermana del rey, la bella princesa Sibylla (Eva Green), quien ha sido obligada a casarse en un matrimonio arreglado con Guy de Lusignan (Marton Csokas). “Ella es muy exótica”, señala la principiante Eva Green, que hizo su debut en el cine de la mano del cineasta Bernardo Bertolucci en Soñadores. “Ha vivido toda su vida en Jerusalén, ha crecido en medio de cristianos, judíos y musulmanes. Pero siempre ha estado viviendo bajo unas circunstancias bastante represivas. Su madre la obligó a un matrimonio de conveniencia contra su voluntad. Odia a su marido; no siente ningún respeto por sus valores o su afán de poder. Sibylla y Balian se sienten irremediablemente atraídos el uno por el otro, a pesar de las complicaciones políticas. “Balian no está buscando amor”, afirma Bloom, “pero se enamora perdidamente de ella, porque Sibylla es tremendamente embriagadora, una criatura de otro planeta para él. Se trata de una relación muy emocional, algo que siempre había deseado, pero con todo se muestra reacio a dejarse llevar. Conocer a esa mujer prende una llama de esperanza en él”.
  Green cree que Sibylla halla cierto refugio y consuelo en su relación con Balian, y que a él le sucede lo mismo. “Al principio, Balian se encuentra en un periodo de luto”, dice. “No ve clara su vida y tampoco su fe. Y Sibylla es el extremo opuesto. Ella quiere a alguien virtuoso en su vida. Busca la armonía. Cuando se conocen, surge una fuerte atracción entre ellos. Él es muy puro, muy leal, muy noble. Es el hombre ideal para ella”.
  Sibylla siente mucho miedo por la suerte que le espera a su hermano Balduino. “No puede afrontar el hecho de que se vaya a morir”, dice Green. “Es la única persona en la que puede realmente confiar”.
  El rey Balduino IV, como su homónimo en la historia, es un rey bueno y justo condenado a morir joven a causa de la lepra; la enfermedad ha causado en él tantos estragos que ha de taparse la cara tras una máscara de plata. “Balduino era increíblemente fuerte y robusto, pero se ha debilitado con la lepra y su muerte es inminente”, dice Scott.
  Cuando se conocen, Balduino deja claro a Balian que, como nuevo señor de Ibelin, tiene que continuar la misión de su padre de defender la ruta a Jerusalén para que, de esta forma, permanezca abierta a los peregrinos de todos los credos. “Todos son bienvenidos”, dice Bloom, “no porque sea oportuno, sino porque es lo justo”.
  Balian también conoce a Tiberias, el sabio y experimentado consejero militar del rey al que interpreta el actor Jeremy Irons. “Es el comandante del ejercito de Jerusalén”, explica Irons. “Su señor, el rey Balduino, es leproso. Como la enfermedad está bastante desarrollada no puede dirigir el reino como sería de su agrado, así que se apoya mucho en la persona de Tiberias”.
  Tiberias da a conocer a Balian la instable paz sobre la que se sustenta la propia existencia de Jerusalén como tal, acosada por conspiraciones palaciegas y con Saladino y un ejército de 200.000 hombres rodeando el reino. Tiberias siente tanto respeto por los musulmanes como por los cristianos, señala Irons, y a menudo siente la necesidad de recordar a los ciudadanos el respeto que han de mantener entre ellos. “En puridad, es un hombre al final de su carrera que está cansado de luchar y del estúpido comportamiento que se observa en Jerusalén”.
  La tregua entre Balduino y Saladino (Ghassan Massoud) se encuentra constantemente bajo la amenaza de las conspiraciones que se desatan dentro del reino. “Hay muchos intereses contrapuestos en Jerusalén, muchas ganas de medrar”, afirma Scott. La confusión, las consideraciones políticas contrapuestas y la corrupción surgen por todos lados, “dificultades que el rey Balduino y Tiberias tratan de soslayar haciendo difíciles equilibrios y con un notable esfuerzo”, añade. “Todo el mundo trata de salirse con la suya en beneficio propio”.
  El carismático líder de los sarracenos, Saladino es interpretado por el actor y realizador de origen sirio Ghassan Massoud, quien ha dirigido The Diplomats, una obra de teatro satírica que aborda los problemas de liderazgo en el mundo árabe. Massoud ve a Saladino ante todo como un hombre de estado. “Y en segundo lugar, como un hombre de guerra”, señala el actor. “Saladino ha ganado muchas batallas, y al mismo tiempo, ha negociado con el enemigo. Es un punto muy importante y positivo para un estadista de esa época. Es un personaje muy carismático pero a la vez muy humano. Y muy dulce de puertas para adentro. Cree en el diálogo con el enemigo”.
  “Saladino es venerado como un gran líder musulmán, como un político, un caballero y un gran estratega”, añade Scott. “Y no es únicamente que los sarracenos le adoren. Es también muy respetado por el otro bando”. Massoud añade: “Balian y Saladino llegan a respetarse sobremanera el uno al otro en la historia”.
  Guy de Lusignan, el marido de Sibylla, es miembro de la Orden del Templo, una orden de carácter religioso y militar. “Los templarios formaban una facción radical que no querían mantener ninguna relación con los musulmanes”, explica Scott. “No querían la paz”.
  “Guy es un comandante militar del ejército de Jerusalén”, dice el actor que lo interpreta, Marton Csokas. “El rey es un inepto, al menos por lo que a Guy respecta, porque Guy es un militar. Quiere salir allí y luchar, no tanto por lucirse, sino por el poder que sus logros en el campo de batalla le pueden reportar. Es un buscador de gloria. Su ansia de poder es infinita. En muchos sentidos es lo opuesto de Balian”.
  Guy también está enamorado de Sibylla, aunque ella lo deteste. “No sabe qué hacer, ni políticamente (pues los cristianos no conforman un ejército unificado) ni en su vida personal, porque adolece de lo que la mayoría de nosotros necesitamos, que es amor y una vida doméstica”, dice Csokas.
  A la par que Guy en radicalidad se encuentra Reynaldo de Chatillon, quien cuenta con una impresionante fortaleza en Kerak. (Sus ruinas todavía se mantienen en pie hoy en día, en lo que hoy es Jordania, a algo más de ochenta kilómetros al sudoeste de Jerusalén.) “Reynaldo disfruta con la violencia y la destrucción”, afirma Brendan Gleeson. “Es maligno y brutal, pero al mismo tiempo tiene esta idea loca de la caballería. En cierta forma, representa todo lo que se hizo mal en las Cruzadas. Hubo gente que hizo de las Cruzadas un ejercicio insensato, imperialista y xenófobo de hedonismo. Todo lo que hace Reynaldo está motivado por la avaricia y la lascivia”.
  Con su impetuosidad y su afán de caos y dominación, Guy y Reynaldo provocan una reacción en cadena que, de forma inevitable, conduce a Jerusalén a la guerra contra los sarracenos. Al acercarse el final del reinado de Balduino, Reynaldo está encantado de encajar dentro del plan de Guy para conquistar el poder. El momento clave llega cuando Guy asesina a un mensajero sarraceno a sangre fría. “Es en gran parte el final, no sólo para Guy, sino también para todo lo que Balduino y Saladino han intentando construir y mantener, que es el pluralismo y una sociedad de tolerancia”, dice Csokas. “Logra lo que estaba buscando, además de provocar todas esas consecuencias”.
  El acto final de locura de Guy es encabezar el ejército de Jerusalén, sacándolo de la ciudad para enfrentarse a campo abierto con el ejército de Saladino, que es muy superior en número, en la batalla de Hattin, donde los caballeros cristianos fueron aniquilados. No vemos esa batalla en la película, porque el clímax de la historia se produce posteriormente, cuando Saladino conduce a su ejército delante de las murallas de Jerusalén. Fiel a su código de caballero, Balian se hace cargo de la defensa de la ciudad y, con su habilidad como líder e ingeniero, convierte la ciudad en una fortaleza.
  A fin de cuentas, se trata de una lucha que no puede ganar, pues dispone de un puñado de combatientes para repeler a un poderoso ejército de 200.000 soldados. Pero sí que logra unir a los defensores y negociar por su supervivencia. Anteriormente, dice el guionista William Monahan, “los defensores en el interior de Jerusalén estaban totalmente desunidos. Y están enfrentándose a un ejército que es una perfecta máquina sincronizada”.
  “Balduino y Saladino hubieran mantenido la paz si hubiera estado en su mano”, dice Orlando Bloom. “De no haber sido por fanáticos como Reynaldo y Guy de Lusignan, que estaban sedientos de sangre y hambrientos de poder, Jerusalén podría haber sido un lugar al que gente de toda condición habría ido para rezar; un lugar de paz, de mutuo respeto por las creencias y las prácticas religiosas de los demás, fueran cuales fueran”.
  Balian hace honor al título de caballero con una seriedad de la carecen otros muchos, señala Monahan. “Tus acciones te definen; no lo que dices, lo que alegas ser, sino lo que haces”, declara. “La película está construida sobre la base del código de caballería. Como Ridley ha dicho, la película habla de usar la cabeza y el corazón”.
  “EL REINO DE LOS CIELOS quizás no sea lo que estabas esperando”, añade Bloom. “No encierra la inmortalidad. Es un lugar en el que puedes ser tal como naciste, en el que puedes ser fiel a ti mismo. Es un reino de conciencia. Es un reino de esperanza y de unidad. Es el ideal de un mundo por el que todos nosotros deberíamos luchar, un mundo de paz”.
http://www.labutaca.net/films/32/elreinodeloscielos1.htm

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