CAPACIDAD :MANEJO DE INFORMACIÓN
INDICADOR:
Conoce aspectos importantes de la
vida en la edad media, especialmente sobre las virtudes de los caballeros ,Leen
la historia de la película el Reino de
los Cielos(2005)resolviendo preguntas
¿Quiénes son los personajes?
¿Cuáles son los lugares en que se desarrolla
la historia?
¿Cuál es el
trasfondo político de la película?
¿Cuál es su argumento
central?
¿Cuáles eran los
ideales de los caballeros?
¿Cuáles son los
principales valores y virtudes que debía practicar todo caballero?
EL
REINO DE LOS CIELOS.
1.
SINOPSIS
Siglo XII, las Cruzadas. Godofredo de Ibelin
(Liam Neeson), caballero respetado por el rey de Jerusalén y comprometido con
el mantenimiento de la paz en Tierra Santa, emprende la búsqueda de su hijo
ilegítimo Balian (Orlando Bloom), joven herrero francés que llora la pérdida de
su mujer y su hijo. Godofredo convence a su hijo para que lo acompañe en su
misión. Tras la muerte de su padre, Balian hereda sus tierras y su título de
caballero en Jerusalén, ciudad en la que cristianos, musulmanes y judíos han
conseguido convivir pacíficamente durante la tregua entre la Segunda y la
Tercera Cruzada. Con una fidelidad inquebrantable, Balian sirve a su rey y,
además, se enamora de la princesa Sibylla (Eva Green), la enigmática hermana
del monarca. (FILMAFFINITY)
2.
La historia
“Siempre había querido hacer una película sobre caballeros
y la época medieval, sobre las Cruzadas en especial”, dice Scott. El motivo era
natural, dado la clase de personajes que le interesan. El héroe arquetípico de
Scott es el de un hombre (o una mujer) común y corriente, aunque dotado de un
talento natural, que se ve inmerso en grandes acontecimientos; un personaje que
ha de superar una situación difícil o una tragedia para emerger como un héroe
real, alguien que toma partido y se niega a apartarse de él. (Piénsese en
Máximo, el ascendido general romano convertido en rebelde de Gladiator;
Deckard, el replicante con conciencia; o la teniente Ripley de Alien, el 8
pasajero).
“Históricamente, el caballero, como el vaquero o el
policía, representa a una persona que está a la frontera de su cultura en un
determinado momento”, señala Scott. “Estas figuras siempre nos han brindado
grandes oportunidades para poder contar historias que contengan los atributos
de un héroe. Y uno de los más importantes es que el personaje lleva consigo sus
propias condiciones de ecuanimidad, fidelidad y caballerosidad”.
Fue el guionista Monahan quien sugirió a Scott una historia
que estuviera centrada en el reino de Jerusalén durante los reinados de
Balduino IV y Saladino, y en un joven caballero que surgiera como su defensor.
“El caballero representa un ideal”, explica Monahan, “y el periodo en el que
más destaca ese ideal es en el de las Cruzadas”.
Al impetuoso grito de “¡Dios lo quiere!” el papa Urbano II
urgió en 1095 a la Europa cristiana a reclamar la ciudad santa de Jerusalén,
conquistada por los ejércitos musulmanes que barrieron Oriente Medio en el
siglo VII. Miles de personas respondieron a la llamada, desde reyes a
campesinos, y sucesivas olas de cruzados viajaron hacia el este en los
siguientes doscientos años, poniendo sitio a antiquísimas ciudades, fundando
reinos y poniendo la semilla de un conflicto religioso que ha perdurado durante
siglos.
Jerusalén fue reconquistada en la Primera Cruzada (hubo
ocho en total) y varias generaciones de príncipes cristianos gobernaron estos
territorios. Pero en el año de Nuestro Señor de 1186 —cuando empieza nuestra
historia— el reino estaba plagado de desavenencias y el creciente poder de
Saladino amenazaba su misma existencia, mantenida únicamente por la inyección
en las guarniciones de fuerzas de refresco recién llegadas de Europa. Un
vasallo del rey como Godofredo podía regresar a su tierra natal para reclutar
nuevos guerreros para Tierra Santa. Godofredo, desde luego, tenía otra misión.
La historia se centra en el joven herrero Balian, cuyo
talento triunfa más allá del crudo forjado del hierro. “Balian es un inventor,
un ingeniero”, explica Orlando Bloom, cuyos papeles en la trilogía de El Señor
de los Anillos, en Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra y en
Troya han lanzado al joven actor al estrellato mundial. “Tiene la habilidad de
ver un castillo y saber cómo se puede proteger mejor, lo cual le va a resultar
sumamente útil más adelante en su viaje”.
Cuando comienza la historia, Balian se encuentra sumido en
un estado de desesperación que Bloom define como una especie de “condena
nihilista. Ha perdido a su mujer. Ha perdido a su hijo. Te encuentras a un
hombre que en esencia vive un infierno”.
Es en ese momento cuando aparece un caballero con su
partida de hermanos. Liam Neeson interpreta a Godofredo de Ibelin, quien dejó
Francia para convertirse en cruzado y cuya valentía e integridad le han
reservado un lugar cerca del rey Balduino. “Cuando estos cruzados tomaron
Jerusalén, se convirtieron en hombres muy poderosos”, afirma Neeson. “Se les
concedieron grandes extensiones de tierra. Y crearon una especie de pequeños
reinos en ellas. Godofredo es un líder y un soldado, y se le dieron tierras
fuera de Jerusalén”.
Godofredo ha vuelto a Francia para encontrar a su hijo. “Él
sabe que tiene un hijo”, dice Neeson. “No conoce al chico porque Balian nació
de una aventura que Godofredo debió no haber tenido con la madre de Balian.
Pero ha vuelto para encontrarle y pedirle que se vaya con él a Jerusalén”.
“No le ofrece ninguna tierra”, añade Bloom. “No le ofrece
dinero. Le ofrece una familia. Le ofrece la oportunidad de ser su hijo, de
trabajar con él en Tierra Santa”.
Aunque al comienzo Balian se resiste a los propósitos de
Godofredo, las circunstancias no le dejan otra alternativa que la de unirse a
su padre. “Balian está perdido, básicamente”, narra Bloom. “Su único objetivo
es ir para encontrar las respuestas a las grandes preguntas que le han estado
rondando por la cabeza. Es un hombre joven en un viaje de crecimiento y
descubrimiento espiritual, personal y político que intenta entender el misterio
de la vida. Está buscando el perdón y el conocimiento. Así que alcanza a
Godofredo y siguen camino”.
Godofredo viaja con otros caballeros, algunos de los cuales
son mercenarios, y con el Hospitalario, un caballero y confesor interpretado
por el actor David Thewlis. “Los hospitalarios surgieron en el siglo XI”,
señala Thewlis. “Eran miembros de una orden monástica que satisfacían las
necesidades de los peregrinos cristianos en Tierra Santa. Aunque el
Hospitalario pueda guerrear, en esencia es un pacifista”.
Godofredo, dice Thewlis, esta preocupado. “Siente una gran
amargura en su interior, y encuentra cierta redención al final de sus días al
haber encontrado a Balian. Redescubre que dentro de él hay algo de amor, algo
de calidez humana, viendo cómo su herencia puede pasar a manos de Balian en el
futuro”.
En una emboscada que se produce durante el viaje, Godofredo
es mortalmente herido en combate. En un acto final de redención, Godofredo hace
caballero a su hijo, confiándole la misión de mantener la paz en Jerusalén.
“Intento convencerle de que vaya a Jerusalén, de que hay un camino a seguir por
todos nosotros, cristianos y musulmanes, un modo de entenderse y vivir
civilizadamente juntos”, dice Neeson. “Godofredo ha llegado a ese
convencimiento tras muchos, muchos años de absurdas matanzas sin sentido”.
El Hospitalario se convierte en el compañero y consejero de
Balian a la muerte de Godofredo. “Él plantea ciertas preguntas y deja que
Balian encuentre las respuestas”, dice Scott. “Usa el término ‘acción correcta’
—hacer lo que hay que hacer, a cualquier precio. Es así porque cree que “es el
deseo de Dios. Y el resto es una sandez. No hay que prestarle oídos a esa
gente. No tienes que arrodillarte. Se trata de hacer la acción correcta”.
En Jerusalén, Balian va a conocer al elenco de personajes
que marcan el devenir de la ciudad en esa época. Su primer encuentro significativo
es con la hermana del rey, la bella princesa Sibylla (Eva Green), quien ha sido
obligada a casarse en un matrimonio arreglado con Guy de Lusignan (Marton
Csokas). “Ella es muy exótica”, señala la principiante Eva Green, que hizo su
debut en el cine de la mano del cineasta Bernardo Bertolucci en Soñadores. “Ha
vivido toda su vida en Jerusalén, ha crecido en medio de cristianos, judíos y
musulmanes. Pero siempre ha estado viviendo bajo unas circunstancias bastante
represivas. Su madre la obligó a un matrimonio de conveniencia contra su
voluntad. Odia a su marido; no siente ningún respeto por sus valores o su afán
de poder. Sibylla y Balian se sienten irremediablemente atraídos el uno por el
otro, a pesar de las complicaciones políticas. “Balian no está buscando amor”,
afirma Bloom, “pero se enamora perdidamente de ella, porque Sibylla es
tremendamente embriagadora, una criatura de otro planeta para él. Se trata de
una relación muy emocional, algo que siempre había deseado, pero con todo se
muestra reacio a dejarse llevar. Conocer a esa mujer prende una llama de
esperanza en él”.
Green cree que Sibylla halla cierto refugio y consuelo en
su relación con Balian, y que a él le sucede lo mismo. “Al principio, Balian se
encuentra en un periodo de luto”, dice. “No ve clara su vida y tampoco su fe. Y
Sibylla es el extremo opuesto. Ella quiere a alguien virtuoso en su vida. Busca
la armonía. Cuando se conocen, surge una fuerte atracción entre ellos. Él es
muy puro, muy leal, muy noble. Es el hombre ideal para ella”.
Sibylla siente mucho miedo por la suerte que le espera a su
hermano Balduino. “No puede afrontar el hecho de que se vaya a morir”, dice
Green. “Es la única persona en la que puede realmente confiar”.
El rey Balduino IV, como su homónimo en la historia, es un
rey bueno y justo condenado a morir joven a causa de la lepra; la enfermedad ha
causado en él tantos estragos que ha de taparse la cara tras una máscara de
plata. “Balduino era increíblemente fuerte y robusto, pero se ha debilitado con
la lepra y su muerte es inminente”, dice Scott.
Cuando se conocen, Balduino deja claro a Balian que, como
nuevo señor de Ibelin, tiene que continuar la misión de su padre de defender la
ruta a Jerusalén para que, de esta forma, permanezca abierta a los peregrinos
de todos los credos. “Todos son bienvenidos”, dice Bloom, “no porque sea
oportuno, sino porque es lo justo”.
Balian también conoce a Tiberias, el sabio y experimentado
consejero militar del rey al que interpreta el actor Jeremy Irons. “Es el
comandante del ejercito de Jerusalén”, explica Irons. “Su señor, el rey
Balduino, es leproso. Como la enfermedad está bastante desarrollada no puede
dirigir el reino como sería de su agrado, así que se apoya mucho en la persona
de Tiberias”.
Tiberias da a conocer a Balian la instable paz sobre la que
se sustenta la propia existencia de Jerusalén como tal, acosada por
conspiraciones palaciegas y con Saladino y un ejército de 200.000 hombres
rodeando el reino. Tiberias siente tanto respeto por los musulmanes como por
los cristianos, señala Irons, y a menudo siente la necesidad de recordar a los
ciudadanos el respeto que han de mantener entre ellos. “En puridad, es un
hombre al final de su carrera que está cansado de luchar y del estúpido
comportamiento que se observa en Jerusalén”.
La tregua entre Balduino y Saladino (Ghassan Massoud) se
encuentra constantemente bajo la amenaza de las conspiraciones que se desatan
dentro del reino. “Hay muchos intereses contrapuestos en Jerusalén, muchas
ganas de medrar”, afirma Scott. La confusión, las consideraciones políticas
contrapuestas y la corrupción surgen por todos lados, “dificultades que el rey
Balduino y Tiberias tratan de soslayar haciendo difíciles equilibrios y con un
notable esfuerzo”, añade. “Todo el mundo trata de salirse con la suya en
beneficio propio”.
El carismático líder de los sarracenos, Saladino es
interpretado por el actor y realizador de origen sirio Ghassan Massoud, quien
ha dirigido The Diplomats, una obra de teatro satírica que aborda los problemas
de liderazgo en el mundo árabe. Massoud ve a Saladino ante todo como un hombre
de estado. “Y en segundo lugar, como un hombre de guerra”, señala el actor.
“Saladino ha ganado muchas batallas, y al mismo tiempo, ha negociado con el
enemigo. Es un punto muy importante y positivo para un estadista de esa época.
Es un personaje muy carismático pero a la vez muy humano. Y muy dulce de
puertas para adentro. Cree en el diálogo con el enemigo”.
“Saladino es venerado como un gran líder musulmán, como un
político, un caballero y un gran estratega”, añade Scott. “Y no es únicamente
que los sarracenos le adoren. Es también muy respetado por el otro bando”.
Massoud añade: “Balian y Saladino llegan a respetarse sobremanera el uno al
otro en la historia”.
Guy de Lusignan, el marido de Sibylla, es miembro de la
Orden del Templo, una orden de carácter religioso y militar. “Los templarios
formaban una facción radical que no querían mantener ninguna relación con los
musulmanes”, explica Scott. “No querían la paz”.
“Guy es un comandante militar del ejército de Jerusalén”,
dice el actor que lo interpreta, Marton Csokas. “El rey es un inepto, al menos
por lo que a Guy respecta, porque Guy es un militar. Quiere salir allí y
luchar, no tanto por lucirse, sino por el poder que sus logros en el campo de
batalla le pueden reportar. Es un buscador de gloria. Su ansia de poder es
infinita. En muchos sentidos es lo opuesto de Balian”.
Guy también está enamorado de Sibylla, aunque ella lo
deteste. “No sabe qué hacer, ni políticamente (pues los cristianos no conforman
un ejército unificado) ni en su vida personal, porque adolece de lo que la
mayoría de nosotros necesitamos, que es amor y una vida doméstica”, dice
Csokas.
A la par que Guy en radicalidad se encuentra Reynaldo de
Chatillon, quien cuenta con una impresionante fortaleza en Kerak. (Sus ruinas
todavía se mantienen en pie hoy en día, en lo que hoy es Jordania, a algo más
de ochenta kilómetros al sudoeste de Jerusalén.) “Reynaldo disfruta con la
violencia y la destrucción”, afirma Brendan Gleeson. “Es maligno y brutal, pero
al mismo tiempo tiene esta idea loca de la caballería. En cierta forma,
representa todo lo que se hizo mal en las Cruzadas. Hubo gente que hizo de las
Cruzadas un ejercicio insensato, imperialista y xenófobo de hedonismo. Todo lo
que hace Reynaldo está motivado por la avaricia y la lascivia”.
Con su impetuosidad y su afán de caos y dominación, Guy y
Reynaldo provocan una reacción en cadena que, de forma inevitable, conduce a
Jerusalén a la guerra contra los sarracenos. Al acercarse el final del reinado
de Balduino, Reynaldo está encantado de encajar dentro del plan de Guy para
conquistar el poder. El momento clave llega cuando Guy asesina a un mensajero
sarraceno a sangre fría. “Es en gran parte el final, no sólo para Guy, sino
también para todo lo que Balduino y Saladino han intentando construir y
mantener, que es el pluralismo y una sociedad de tolerancia”, dice Csokas.
“Logra lo que estaba buscando, además de provocar todas esas consecuencias”.
El acto final de locura de Guy es encabezar el ejército de
Jerusalén, sacándolo de la ciudad para enfrentarse a campo abierto con el
ejército de Saladino, que es muy superior en número, en la batalla de Hattin,
donde los caballeros cristianos fueron aniquilados. No vemos esa batalla en la
película, porque el clímax de la historia se produce posteriormente, cuando
Saladino conduce a su ejército delante de las murallas de Jerusalén. Fiel a su
código de caballero, Balian se hace cargo de la defensa de la ciudad y, con su habilidad
como líder e ingeniero, convierte la ciudad en una fortaleza.
A fin de cuentas, se trata de una lucha que no puede ganar,
pues dispone de un puñado de combatientes para repeler a un poderoso ejército
de 200.000 soldados. Pero sí que logra unir a los defensores y negociar por su
supervivencia. Anteriormente, dice el guionista William Monahan, “los
defensores en el interior de Jerusalén estaban totalmente desunidos. Y están
enfrentándose a un ejército que es una perfecta máquina sincronizada”.
“Balduino y Saladino hubieran mantenido la paz si hubiera
estado en su mano”, dice Orlando Bloom. “De no haber sido por fanáticos como
Reynaldo y Guy de Lusignan, que estaban sedientos de sangre y hambrientos de
poder, Jerusalén podría haber sido un lugar al que gente de toda condición
habría ido para rezar; un lugar de paz, de mutuo respeto por las creencias y
las prácticas religiosas de los demás, fueran cuales fueran”.
Balian hace honor al título de caballero con una seriedad
de la carecen otros muchos, señala Monahan. “Tus acciones te definen; no lo que
dices, lo que alegas ser, sino lo que haces”, declara. “La película está
construida sobre la base del código de caballería. Como Ridley ha dicho, la
película habla de usar la cabeza y el corazón”.
“EL REINO DE LOS CIELOS quizás no sea lo que estabas
esperando”, añade Bloom. “No encierra la inmortalidad. Es un lugar en el que
puedes ser tal como naciste, en el que puedes ser fiel a ti mismo. Es un reino
de conciencia. Es un reino de esperanza y de unidad. Es el ideal de un mundo
por el que todos nosotros deberíamos luchar, un mundo de paz”.
http://www.labutaca.net/films/32/elreinodeloscielos1.htm
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